| ENROQUE |
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| » Alejandro Leyva Aguilar |
| Miércoles, 08 de Julio de 2009 14:26 |
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La paliza política que el Partido Revolucionario Institucional le propinó a su más cercano contendiente que fue acción nacional (así, con minúsculas), ya tuvieron sus consecuencias catastróficas para el solitario presidente Felipe Calderón. Ayer mismo después de una reunión en los pinos, el líder nacional del PAN Germán Martínez Cázares, con vergüenza y demás sentimientos encontrados, renunció o lo renunciaron de su cargo por los pésimos resultados electorales que obtuvo y que dejan a la Presidencia de la República prácticamente en la bancarrota. El Presidente podría ser nulificado por la mayoría priísta en Congreso de la Unión y eso lo deja en la soledad política, soledad ésta que nunca antes del PAN, la había tenido algún presidente de México y habría que preguntarse ahora: si Felipe Calderón no encontraba el rumbo para el país con sus inciertas decisiones sobre seguridad pública, empleo y crecimiento económico ¿cómo le va a hacer ahora que ya no tiene el respaldo de la bancada de su partido en San Lázaro? Y es que en este referéndum intermedio, la ciudadanía mexicana, la poca o mucha que haya sido, le dio la espalda al PAN y le regresó la confianza al PRI. Al menos cinco de las seis gubernaturas que estaban en juego, fueron para el Revolucionario Institucional, excepto Sonora, donde tuvo que haber un accidente imperdonable donde murieron decenas de niños en una guardería, para que la tendencia le favoreciera a acción nacional. La derrota del PRI en Sonora, tiene nombre y apellidos (Eduardo Bours), porque no supo inclinar la culpa hacia la sobrina de la primera dama Margarita Zavala que era la administradora de la guardería donde murieron los niños. Así como en Sonora la derrota tiene nombre y apellidos, en Oaxaca la contundente y aplastante victoria del PRI, también los tiene y se llama Ulises Ruiz Ortiz. Sin menosprecio del trabajo de los once candidatos a diputados federales, la preferencia electoral tuvo ese comportamiento porque el Gobernador del Estado, a pesar de la crisis de 2006 y de los amagues de los profesores, ha sabido dar respuesta puntual a las demandas de las comunidades. Si la votación no alcanzó el 50 por ciento, la culpa no solo es del PRI, si no de todos los partidos políticos que no han sabido convencer a los electores con propuestas viables, pero sobre todo, con respuestas a sus necesidades de empleo, vivienda, salud, educación, etc. Aquí en Oaxaca, a pesar del precario presupuesto que tiene el Estado, las respuestas a esas necesidades se tradujeron en votos para el Revolucionario Institucional, por que el Gobierno Priísta de Ulises Ruiz creó programas exitosos como el de piso firme, unidades móviles, alfabetización, módulos de maquinaria, etcétera, que han sido copiados incluso por el Gobierno Federal y que dan respuesta efectiva a la ciudadanía. Por eso el “chamaco pendenciero” como lo calificara la lideresa nacional del PRI Beatriz Paredes Rangel, tuvo que abandonar la batuta del maltrecho panismo y en el horizonte político, no se ve quién pueda darle una manita de gato a ese partido que sucumbió ante la inexperiencia y los yerros del Presidente Felipe Calderón. Y como dijo Héctor Pablo Ramírez ayer mismo, Carlos Moreno Alcántara, otro chamaco pendenciero local, también debería dejar el cargo para darle paso a una renovación urgente de acción nacional en Oaxaca porque si en el país perdió piso, en Oaxaca se derrumbó. Del Partido de la Revolución Democrática, ni qué hablar. La lucha intestina al interior los tiene mermados en lo político y en lo intelectual, no tiene una plataforma definida en ningún lado de la República y eso se reflejó en la votación del domingo pasado, fueron aplastados en todos lados. Convergencia por su parte, también tiene sus consecuencias. Su perro bravo en Oaxaca Benjamín Robles Montoya comenzó a ladrar diciendo que “hubo un fraude de estado” y lo dijo porque siempre dice lo mismo, de esa manera justifica su enanismo político y su falta de discurso, mientras tanto, Gabino y su abuelita, enmudecieron ante lo evidente. ¿Qué nos espera ahora?, pues en Oaxaca la sucesión gubernamental. Una decisión que para el PRI local, debe tomarse muy en serio. El ungido DEBE ser alguien que le garantice el triunfo al Revolucionario Institucional por muchas razones, pero la principal, porque están a un paso de regresar a Juárez a los Pinos.
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| Última actualización el Miércoles, 08 de Julio de 2009 14:30 |










