Por Cesar Luna    Jueves, 07 de Abril de 2011 06:51
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El transporte Urbano en Oaxaca, un verdadero caos

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El Colegio de Profesionales en Desarrollo Urbano de Oaxaca consideró que autoridades municipales han incumplido con el reordenamiento del transporte urbano en la capital, por lo que consideraron necesario que el tema sea abordado de manera urgente para terminar con la anarquía existente en este sector.

Según el organismo, existía el compromiso de las autoridades municipales de poner en marcha desde el pasado mes de enero un esquema de modernización del sector. Sin embargo, a la fecha de este plan no se avizora su inicio.

Acusó que tal pareciera que a las autoridades municipales les ha costado trabajo meter en cintura a los concesionarios del transporte urbano de la capital del estado, pues la gran mayoría aún se resisten a participar en el proceso de regularización e insisten por ejemplo en continuar con unidades de modelos caducos para prestar el servicio.


Lamentó que en el caso de la modernización y retirar de la circulación vehicular a los viejos camiones ha sido un problema, pues argumentan que el costo de una nueva unidad es demasiado alto.


Asimismo, en materia de capacitación a los choferes hace falta iniciar acciones a fin de disminuir los índices de accidentes que provocan las diversas líneas de transporte urbano.

Resumió que la idea es que los transportistas de Oaxaca, llámense taxistas, servicio urbano o suburbano, se incorporen a un proyecto de modernización del sistema de transporte público como empresarios oaxaqueños y que todos los sectores puedan participar también con sus aportaciones correspondientes.

Recordó que a diario circulan por la capital del estado y municipios conurbados alrededor de 911 unidades del servicio urbano, 900 taxis aproximadamente que están circulando todos los días en la ciudad de Oaxaca, a las que se suman otras cinco mil unidades que diariamente entran de municipios conurbados y no son tan conurbados pero pertenecen a distritos como Tlacolula, Etla, Ocotlán, Ejutla, lo cual provoca que se incremente el flujo vehicular de manera considerable.

Argumentó que es necesario implementar y establecer este proyecto para reestructurar el sistema de transporte en la ciudad y los municipios conurbados debido a que la situación del transporte urbano en Oaxaca es un verdadero caos. No hay coordinación entre las instancias involucradas para meter en control al sector. Ni la Coordinación del Transporte (Cotran), ni Tránsito del estado, ni Tránsito Municipal hablan el mismo lenguaje, además de que no aplican el reglamento.

Sin embargo, uno de los temas que debería ocupar una mesa especial en la Consulta Popular del nuevo gobierno, es el del sistema de transporte, por su transcendencia sobre todo el metropolitano de Oaxaca y sus municipios conurbados y cercanos.

El tema es de lo más importante, pues el transporte es elemento esencial en las sociedades urbanas, en tanto se encarga de llevar a los factores de la economía a las actividades productivas. El transporte nos lleva al trabajo, a la escuela, al deporte, a las actividades humanas de mayor transcendencia.

Un transporte deficiente, tardado y sin comodidades, donde los pasajeros viajen parados, influye en el rendimiento productivo pues desgasta de más a quien se encamina a producir.

Asimismo, pocos imperativos como el costo del transporte inciden tan directamente en la economía de las familias. De tal manera que puede reducir notoriamente el consumo de la prole, sobre todo en zonas como Oaxaca donde los ingresos son exiguos.

Sin embargo, para el costo de transporte urbano en la ciudad de Oaxaca no se toma en cuenta el monto de los salarios mínimos, es uno de los pasajes más altos de las entidades del país, sobre todo cuando se contrasta con el servicio, la poca calidad, el desastre administrativo, rutas y paradas anárquicas, riesgoso, etcétera.

Es tan vasto este asunto y pocos son los estudios que se han realizado a profundidad, la mayoría son tan incompletos como poco difundidos. Son cuatro los estudios de los que tenemos noticia: uno realizado en 1991 por estudiantes de la Maestría en Desarrollo Regional del ITO; otro efectuado en la época que fungió como presidente Carlos Manuel Sada Solana, 1992; el tercero en 1993 por la dirección de Tránsito; y el cuarto encargado a la empresa Cal y Mayor en 2008. Esta última tuvo un costo de 6 millones de pesos, y para lo único efectivo que sirvió fue para argumentar el gobierno a favor del aumento del pasaje.

El mejor conocido fue el primer estudio, del Sistema de Transporte Urbano en Oaxaca de Juárez, toda vez que en enero de 1991 el conflicto por el aumento del pasaje urbano alcanzó dimensiones escandalosas. La confrontación fue fuerte, sobre todo porque en esa ocasión aparecieron dos factores: un grupo de estudiantes de la escuela de Derecho de la UABJO que no negociaron su oposición al aumento, como tradicionalmente lo hacía un grupo “universitario”.


El segundo factor fue la difusión del estudio del ITO, donde se probaba con argumentos técnico-científicos que aún con las tarifas vigentes en aquel momento los concesionarios del transporte recibían muy altas utilidades, sobre todo por el gran número de camiones con más de 10 años de antigüedad en su parque vehicular, lo que significaba pura ganancia al haber agotado su vida útil.


Probaron con análisis económicos que no era necesario el aumento, consideraron el desgaste de llantas, consumo de combustible, salarios, mantenimiento, etc. En esa ocasión el pasaje no aumentó. Pero los estudiantes autores del estudio y las autoridades del ITO fueron llamados a la Secretaría General de gobierno y reconvenidos. Nunca más realizaron otro estudio de esta naturaleza o por lo menos no se ha difundido, que viene siendo lo mismo.


Del segundo estudio se supo muy poco, aunque trascendió que hablaba de la necesidad de la construcción de pasos a desnivel en cruceros y glorietas de la ciudad de Oaxaca. Sobre todo, las que expuso en una reunión Carlos Sada, las de Cinco Señores y donde entroncan Camino Nacional e Independencia.

Incluso se mencionaron los motivos por los cuales una administración municipal no realizaba estas obras: porque son obras que pueden abarcar más de un trienio y los políticos sólo emprenden obras que ellos mismo puedan inaugurar. No siquiera pudo terminar de plantearse esto pues a Sada no lo dejaron culminar su trienio.

El tercero, “Estudio socioeconómico sobre el servicio de automóviles de alquiler”, señalaba que el problema del transporte en vez de disminuir se había agravado con “deficiencias e insuficiencias en el servicio, desde el estado físico de los autobuses que a su vez originan contaminación, incomodidad, inseguridad, lentitud y anarquía en el transporte” .

Los problemas cada vez más graves mencionados aquí destacan: no aplicación del reglamento de Tránsito, anarquía en las paradas de autobuses, terminales de trasbordo en vía pública, jornadas excesivas de trabajo de los choferes, flujo vehicular excesivo, falta de vigilancia y reglamento de tránsito obsoleto.

El cuarto y más reciente estudio del que tenemos noticia, de la empresa Cal y Mayor, se llamó “Reestructuración de corredores de transporte urbano de la zona metropolitana de Oaxaca”. Éste lo esgrimió Gonzalo Ruiz Cerón, titular de la Coordinación de Transporte (Cotran) del gobierno del estado, sobre todo para aumentar en diciembre de 2008 el precio al pasaje que ahora, en menos de tres años después, se incrementó de nuevo.

Cal y Mayor se avocó más a analizar la problemática de vialidad, paradas, terminales, estado de los autobuses, la sobreoferta de los mismos; el estudio establecía que 250 camiones viejos deberían salir de la circulación, pero sólo 28 de ellos aceptaron los empresarios retirar. Lo que siempre se descuida, extraña o sintomáticamente, es un estudio de factibilidad, donde se analice con elementos técnicos si es necesario o no aumentar el precio del pasaje. Este estudio de Cal y Mayor también carece de un apartado socioeconómico, sólo un “pequeñísimo sondeo de opinión y nivel socioeconómico del usuario”.

Contrario al primer estudio que comentamos que sirvió para impedir que aumentara el costo del pasaje, este último sirvió para que Gonzalo Ruiz Cerón justificara el aumento. Esta fue una de las ocasiones donde se vio con mayor claridad el tendencioso apoyo del gobierno hacia los empresarios del transporte, pues no obstante lo endeble del análisis en el apartado económico lo usaron para cumplir las exigencias del llamado “pulpo camionero”.

En años anteriores el Secretario General de Gobierno era el encargado de persuadir a los inconformes de deponer su actitud, no pocas veces se vio a finales de los 80’s al Secretario General de Gobierno, en el restaurante Catedral departiendo con los universitarios entre botellas de whisky, para finalmente obtener para los concesionarios del servicio el exigido aumento, igual que en los últimos años.

Esta complicidad ha dañado mucho a Oaxaca, ha impedido el desarrollo de un sector empresarial competitivo del servicio del transporte al sostener un monopolio del mismo en pocas manos y sólo cuatro líneas, tres de las cuales acaparan el mayor número de los 831 autobuses (de los cuales 230 son camiones “chatarra”), entre éstas Sociedad Cooperativa Choferes del Sur; Transportes Urbanos de la ciudad de Oaxaca (Tucdosa); Transportes Urbanos y Suburbanos Guelatao; y Servicios de Transportación Express de Antequera (Sertexa) con menos unidades.

La colusión entre gobierno y camioneros es tal que en el sexenio de José Murat una dueña de autobuses, Aurora López Acevedo, fue titular de la entonces Secretaría de Transporte. Además, de que el mismo ex gobernante se auto concesionó una línea, Sertexa la más nueva, lo que sostiene uno de los concesionarios más antiguos, Erasmo Medina de Tusug.

Cuatro factores inciden para que este problema en vez de acercarse a una solución empeore.

1) La irresponsabilidad del gobierno para regular y planificar el servicio; 2) La complicidad del mismo gobierno con sus proveedores camioneros, quienes en tiempo electorales le acarrean contingentes a los mítines priistas, a cambio no sólo de las concesiones sino de solapar sus ineficiencias y aumentos; 3) Empresas sin calidad que sostienen un servicio con mala administración; y 4) La desorganización de los usuarios que no exigen un buen servicio de transporte.

Para resolver estos problemas habría que: 1) Legislar de manera precisa sobre el servicio, planificarlo y regularlo con eficacia; 2) Acabar con las complicidades gobierno-concesionarios; 3) Abatir el cuasi monopolio y abrir la competencia, para que empresarios con mayores capacidades puedan trabajar en Oaxaca; 4) Que no sean de porros y grupos de presión las protestas y manifestación de inconformidades, sino grupos de vecinos, de colonias y fraccionamientos organizados los que exijan un servicio eficiente.

La complicidad concesionarios-gobierno ha sido consustancial a la larga era del PRI, ahora que esta la alternancia y las promesas de cambio, la dinámica del transporte será un notorio termómetro para medir si se dan dichos cambios o todo fue oferta de campaña, o sea más de los mismo. Al tiempo.

Pero el binomio concesionarios del transporte urbano-gobierno del estado ha compartido intereses en una larga etapa de la vida de Oaxaca, ha respondido más a los intereses de los empresarios del transporte que a los de la sociedad.

Ni siquiera hay racionalidad en el transporte, pues el abandono de sus obligaciones como gobierno deja un vacío que aprovechan los prestadores del deficiente servicio.

No hay una ley moderna de donde se pueda reglamentar el servicio. Desde la época de Heladio Ramírez López se realizaron reformas que dividieron la responsabilidad gubernamental en dos partes: una en manos del gobierno estatal y otra en las del gobierno municipal de la ciudad de Oaxaca.

Esta medida demagógica sirvió de muy poco, pues si bien el Ayuntamiento tiene la función de vigilar y aplicar el reglamento (obsoleto también), el gobierno del estado conserva la potestad de las concesiones. Esta dispersión de funciones es otra ventaja para los camioneros. ¿Con qué sanción podría presionar el Ayuntamiento si las concesiones las maneja el gobierno estatal?

El sistema de transporte de la zona metropolitana de los valles de Oaxaca, en vez de avanzar hacia su mejoramiento cada vez empeora y se convierte en otro de los grandes problemas que afecta de muchas maneras a la sociedad.

El cuasi monopolio de las líneas de transporte inhibe un desarrollo empresarial competitivo. Basan su fortaleza en su alianza con el gobierno y sus medidas de presión. Uno de los directivos camioneros declaró su acuerdo con el gobierno de aumentar el precio del pasaje después del 4 de julio. Ni gobierno ni camioneros esperaban que sus candidatos perdieran, lo que descompuso sus planes.

Otra prueba de esta colusión pulpo-gobierno nos la ofrecieron en el sexenio antepasado al colocar al frente de la Secretaría de Transporte a una concesionaria camionera, Aurora López Acevedo. Pero aún hay más, los mismos gobernantes se hicieron empresarios del transporte, pues Erasmo Medina, concesionario con antigüedad, lo corroboró al declarar que José Murat es dueño de la línea Sertexa, e inconforme pidió: “Cada quien a los suyo”. Pero nada dijo cuando la empresaria de marras invadió un puesto gubernamental, y se hizo famosa al casi ir a prisión acusada de la venta de concesiones de taxis “clonadas”, es decir de autorizaciones falsas.

Este último negocio parece ser el que importa a quienes se encuentran al frente de esas dependencias, pues de lo mismo fue acusado el exl titular de la Cotran, Gonzalo Ruiz Cerón. Hace dos años Jorge Acevedo, investigador del Tecnológico de Oaxaca, declaró: “Llega un gobierno, trae buenas intenciones y programas, pero cambia, se olvida eso y lo proyectado no se lleva a cabo”.

Cuando lo dijo aún no ganaba la oposición en Oaxaca., por supuesto. Son amplias las expectativas que la sociedad oaxaqueña tiene de lo que será el gobierno de Gabino Cué. Pocos problemas tan sensibles y notorios como éste para evaluar si se cumplen los ofrecimientos de cambio.

 
domingo, 20 de Abril de 2014